Texcoco, Méx., 22 de febrero de 2026. — Al concluir la Celebración Eucarística dominical en la Catedral de la Inmaculada Concepción, Mons. Carlos Enrique Samaniego López dirigió un mensaje con motivo del Día Internacional de la Lengua Materna, resaltando la riqueza cultural y lingüística que distingue a nuestra diócesis.
Durante la Misa se proclamaron las lecturas, el salmo y la Oración Universal en algunas lenguas maternas originarias de nuestro país, como el náhuatl, el zapoteco y el maya. Este gesto permitió experimentar de manera concreta cómo la Palabra de Dios puede manifestarse en la diversidad cultural que forma parte de nuestra Iglesia.
El Obispo recordó que esta región del Valle de México fue, en otro tiempo, un espacio donde el náhuatl era la lengua principal de comunicación. Aunque hoy son menos quienes lo hablan —especialmente en la zona de la montaña—, subrayó que continúa siendo un patrimonio inmaterial de gran valor, heredado de nuestros antepasados.
Asimismo, destacó que la diversidad lingüística de la diócesis va más allá de las lenguas originarias. En nuestra Iglesia Particular participan agentes de pastoral provenientes de distintos estados de la República, quienes enriquecen la vida eclesial con sus culturas y tradiciones. También forman parte de la comunidad fieles de otros países, algunos hablantes de italiano, francés e incluso lenguas orientales.
De manera especial, reconoció la presencia de religiosos y religiosas que hablan diversos idiomas y que, con su servicio, fortalecen la misión evangelizadora. “Hoy valoramos toda la riqueza cultural y reconocemos la semilla del Verbo presente en cada una de las lenguas maternas”, expresó. Para Mons. Samaniego, la lengua es camino de fe, identidad y encuentro.
En su mensaje agradeció a los Misioneros Servidores de la Palabra, a los seminaristas del Seminario de Cristo Rey y a las religiosas Amigas de Jesús por su iniciativa de dar espacio y reconocimiento a las lenguas originarias presentes en la diócesis. Esta integración formó parte de la acción significativa programada para el mes de febrero, como expresión concreta del compromiso pastoral con la cultura y la identidad de los pueblos.
Finalmente, retomando la propuesta de la Hna. Lucía, coordinadora de la Dimensión de Pastoral de Multitudes, invitó a los fieles que hablen alguna lengua originaria a traducir el lema: “Cristo vive, en medio de nosotros”.
