Texcoco, Méx. En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, mujeres empresarias de la Comunidad Empresarial de la Diócesis de Texcoco se reunieron en la Catedral de la Inmaculada Concepción para compartir un desayuno y un espacio de encuentro y diálogo con el Obispo de Texcoco, Mons. Carlos Enrique Samaniego López.

El encuentro fue una oportunidad para reflexionar sobre la vocación, la fe y la responsabilidad social de las mujeres que participan activamente en distintos ámbitos de la vida pública y eclesial.

Durante el encuentro, el P. José Luis Sánchez Tetlalmatzi, asesor moral de la comunidad empresarial, recordó una enseñanza citada del Papa Francisco, señalando que la mujer es reflejo de María, un “sí” a Dios que revela que la santidad también puede comprenderse como una revolución femenina. Subrayó que la guía basada en la fe y la confianza se convierte en un motor capaz de mover comunidades hacia la esperanza.

Por su parte, la Mtra. Rosa Isela Martínez, presidenta de la Comunidad Empresarial de la Diócesis de Texcoco, compartió un mensaje dirigido a las mujeres presentes, en el que destacó que su identidad no se reduce a un cargo, un rol o una responsabilidad, sino que nace del amor de Dios.

“Somos hijas llamadas a transformar nuestro entorno”, expresó, al señalar que la fuerza de la mujer radica en su capacidad de construir, cuidar y generar esperanza incluso en los momentos más difíciles.

Inspirándose en la figura de María, recordó que la verdadera grandeza no se encuentra en el poder, sino en la capacidad de confiar, servir y amar. Señaló también que en cada espacio donde las mujeres participan —la empresa, la educación, la política, la familia, la comunidad y la Iglesia— se convierten en generadoras de esperanza y constructoras de comunidad.

Asimismo, destacó que ser mujer líder en el contexto actual exige preparación, carácter y valentía, pero también coherencia, humildad y una profunda vida interior que permita transformar la realidad desde la fe.

En su mensaje final, Mons. Carlos Enrique Samaniego López invitó a agradecer a Dios por el don de la mujer y recordó que el Día Internacional de la Mujer es una ocasión para reconocer la dignidad femenina y reflexionar sobre los desafíos que aún persisten en la sociedad.

Retomando palabras del Papa León XIV, subrayó la importancia de trabajar para erradicar toda forma de violencia contra la mujer, promoviendo una cultura que no minimice los abusos y que tenga la valentía de denunciarlos cuando sea necesario.

El Obispo también recordó que diversos pontífices han insistido en la importancia de reconocer el llamado “genio femenino”, esa capacidad propia de la mujer para transformar la sociedad, aportar armonía y enriquecer la vida de la Iglesia y de las comunidades.

Finalmente, subrayó que hombres y mujeres están llamados a caminar juntos, recordando que Dios creó al ser humano como varón y mujer para complementarse mutuamente: “No podemos solos; nos necesitamos unos a otros”, expresó.

El encuentro concluyó en un ambiente de fraternidad y esperanza, reafirmando el compromiso de las mujeres empresarias de la diócesis de seguir aportando, desde su fe y su liderazgo, al bien de la sociedad y de la Iglesia.