Lectio Divina
Domingo 20 de julio de 2025
“En la Diócesis de Texcoco, nos reconocemos, valoramos
y aceptamos como personas para ser casa y escuela de comunión”
Escoger la mejor parte.
Lc 10, 38-42
Invocación al Espíritu Santo.
Dios todopoderoso y eterno, que con amor generoso desbordas los méritos y deseos de los que te suplican; derrama sobre nosotros tu misericordia, para que libres nuestra conciencia de toda inquietud y nos concedas aun aquello que no nos atrevemos a pedir. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Lectura.
Del Santo Evangelio según San Lucas 10, 38-42
Entró Jesús en un poblado, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Ella tenía una hermana, llamada María, la cual se sentó a los pies de Jesús y se puso a escuchar su palabra. Marta, entre tanto, se afanaba en diversos quehaceres hasta que, acercándose a Jesús, le dijo: «Señor, ¿no te has dado cuenta de que mi hermana me ha dejado sola con todo el quehacer? Dile que me ayude”.
El Señor le respondió : «Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo así que una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y nadie se la quitará”.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Indicaciones para la lectura.
Con este episodio se inicia la instrucción de Jesús sobre la oración, que es uno de los temas sobre los que Lucas insiste especialmente. No se trata aquí de la opresión entre la acción y la contemplación, sino de dejar bien claro que la escucha de la palabra de Jesús es el comienzo absoluto de la vida de todo creyente.
Meditación.
Hoy tengo que terminar el trabajo pastoral, que es para mañana, también tengo que ir de compras con mi madre luego ver mi programa favorito, más tarde salir con los amigos, la música está a todo volumen…
Nos preocupamos por muchas cosas, nos quejamos de que hay poco tiempo para aquello que nos gusta, pero no nos damos cuenta de que una sola cosa es necesaria, escuchar al Señor en nuestro interior. El Evangelio de hoy nos presenta a una mujer alterada con los quehaceres de casa, metida en muchas preocupaciones sin importarle Quién está con ella. Se pierde la dicha de vivir unos montemos increíbles al lado del Maestro, y no se da cuenta de la importancia que tiene poder escucharlo.
Cristo nos pone en guardia ante el mucho quehacer y el poco meditar. Es necesario vivir muy cerca del Evangelio, con ello seremos personas contemplativas y en el campo del apostolado hacer más y mejores cosas porque se cuenta con la presencia del mismo Maestro.
Oración.
Gloria a ti, Señor Jesús. Tú supiste unir en equilibrio exacto la contemplación y la acción, dándonos ejemplo de oración y comunicación con Dios y de entrega generosa a la liberación de los hombres. Queremos dedicar tiempo, silencio y atención para escuchar y asimilar tu palabra, como María, buscando ante todo tu Reino y tu justicia. Ayúdanos en este empeño y concédenos, Señor, la diligencia y la servicialidad acogedora de Marta, lo mismo respecto de ti y de tu palabra de vida que de nuestros hermanos, los hombres más necesitados. Amén.
Contemplación.
En la contemplación de la Palabra de Dios encontramos como motivación el número del Catecismo de la Iglesia Católica 764: Este Reino se manifiesta a los hombres en las palabras, en las obras y en la presencia de Cristo. Aceptar la palabra de Jesús es aceptar el Reino. El germen y el comienzo del Reino son el pequeño rebaño de los que Jesús ha venido a convocar en torno suyo y de los que él mismo es el Pastor. Constituyen la verdadera familia de Jesús. A los que reunió así en torno suyo, les enseñó no solo una nueva manera de obrar, sino también una oración propia.
Oración final.
Jesús, cuántas veces he dejado a un lado mi oración para darle vuelo a mi imaginación: programando, planeando los grandes proyectos que podría llevar a cabo, pero olvidando que lo único que puede garantizar el éxito apostólico es que Tú seas la parte central de cualquier esfuerzo. Permite que nunca olvide que mi misión proviene de tu inspiración, que inicia y se sostiene sólo con tu gracia, que desde el principio y hasta el final todo debe ser por Ti y para Ti. Amén.
Propósito.
El Señor me invita a ser más servicial en este día, y junto con ello, a leer la Sagrada Escritura y escuchar la voz del Maestro.
