LECTIO DIVINA

Domingo 11 de febrero de 2024

“En la Diócesis de Texcoco, nos reconocemos, valoramos y aceptamos como personas para ser casa y escuela de comunión”

« La limpieza del corazón.”

Mc 1, 40-45

  • Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo Creador, a visitar nuestro corazón, repleta con tu gracia viva y celestial, nuestras almas que Tú creaste por amor. Tú que eres llamado Consolador, don del Dios altísimo y Señor, vertiente viva, fuego, que es la caridad, y también espiritual y divina unción.

En cada sacramento te nos das, dedo de la diestra paternal. Eres Tú la promesa que el Padre nos dio, con tu palabra enriqueces nuestro cantar. Nuestros sentidos has de iluminar, Los corazones enamorar, y nuestro cuerpo, presa de la tentación, con tu fuerza continua has de afirmar.

Lejos al enemigo rechaza, Tu paz danos pronto, sin tardar. Y siendo Tú nuestro buen guía y conductor, evitemos así toda sombra de mal. Concédenos al Padre conocer. A Jesús, su Hijo comprender. Y a Ti, Espíritu de ambos por amor, te creamos con ardiente y sólida fe.

Al Padre demos gloria, pues es Dios, a su Hijo que resucitó, y también al Espíritu Consolador por todos los siglos de los siglos, honor.

Amén

  • Del Santo Evangelio según San Marcos 1, 40-45

Se le acercó a Jesús un leproso para suplicarle de rodillas: “Si tú quieres, puedes curarme”. Jesús se compadeció de él, y extendiendo la mano, lo tocó y le dijo: “¡Sí quiero: sana!”. Inmediatamente se le quitó la lepra y quedó limpio.

Al despedirlo, Jesús le mandó con severidad: “No se lo cuentes a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo prescrito por Moisés”.

Pero aquel hombre comenzó a divulgar tanto el hecho, que Jesús no podía ya entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares solitarios, a donde acudían a él de todas partes.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

  • Indicaciones para la lectura:

El tema central del evangelista es tratar de expresarnos la identidad de Jesús, porque él es consciente y sabe que muchos de los seguidores no saben quién es Jesús. Nos quiere presentar a Jesús como el mesías esperado, por eso la insistencia en los milagros. La comunidad de los cristianos comenzaba a desfallecer y Marcos viene con estas palabras alentadoras: Cristo sana nuestras necesidades, además de que sigue llamando a los que él quiere. Marcos hace realce al discipulado y la misión de los seguidores de Cristo.

  • Meditación

El Evangelio nos presenta una vez más a uno de esos hombres que se acercó a Jesús para que le curase. Como los demás, reconoció en Cristo al Salvador. Pasó por su vida y creyó en él como en el único que podía remediar sus males. En esta ocasión se trata de un leproso. Para Jesús el caso no presentaba novedad. Lo que sí impresiona es que el leproso se expresa en unos términos inauditos: “Si quieres, puedes curarme”. ¿Sería posible que Cristo no quisiese? Si así sucediera estaríamos perdidos. Fuera de Cristo, ¿dónde puede encontrarse la salud?

El leproso no se presentó con su petición con las torcidas intenciones de los fariseos. “Tú puedes curarme, porque todo te es posible. Si no me curas es porque no quieres. Si no quieres no eres bueno. Y si no eres bueno, ¿cómo haces milagros? Con el poder de los demonios…” Nada de esto. Él conoce a Cristo, profundamente. Sabe lo que hay en su corazón. Por eso se arrodilla. Por eso dice “si quieres”. Porque cree plenamente en que Cristo le ama. ¿Creemos nosotros esto? De nuestra confianza depende nuestra curación.

  • Oración

Gracias, Padre, porque Jesús, curando los leprosos, nos mostró que el amor no margina a nadie, sino que regenera la persona, restableciéndola en su dignidad. Cada sanación de Cristo nos habla de su corazón compasivo y nos confirma en la venida de tu amor y de tu reino. Gracias también por tantos hombres y mujeres entregados a la fascinante tarea de amar a sus hermanos y liberar a los pobres y marginados de la sociedad. Sacia su hambre de justicia y sostenlos en su empeño; y a nosotros impúlsanos a seguir el ejemplo de Jesús.

  • Contemplación

“[…] También por ello, los oprimidos por la miseria son objeto de un amor de preferencia por parte de la iglesia […]”  (Catecismo de la Iglesia Católica numeral 2448).

  • Oración final

Jesús, ¡cuánto podrías hacer conmigo si me dejara transformar por Ti! ¡Sería un instrumento que Tú podrías usar para comunicar a los hombres tus tesoros y tus gracias! Jesús, ayúdame a vivir tu Evangelio y a sentir el apremio de cumplir con tu mandato misionero.

  • Propósito:

Revisar mi programa de vida espiritual para concretar medios que me acerquen más a Cristo.