LECTIO DIVINA

02 de junio de 2024

“En la Diócesis de Texcoco, nos reconocemos, valoramos y aceptamos como personas para ser casa y escuela de comunión”

“El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado”.

Mt. 13, 33-37

  • Invocación al Espíritu Santo:

Recibe, ¡oh Espíritu Santo!, la consagración perfecta y absoluta de todo mi ser, que te hago en este día para que te dignes ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida, en cada una de mis acciones: mi director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza y todo el Amor de mi corazón. Amén

  • Lectura:

Del Santo Evangelio según San Marcos 2, 23. 3, 6

Un sábado Jesús iba caminando entre los sembrados, y sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar. Entonces los fariseos le preguntaron: “¿Por qué hacen tus discípulos algo que no está permitido hacer en sábado?” Él les respondió: “¿No han leído acaso lo que hizo David una vez que tuvo necesidad y padecían hambre él y sus compañeros? Entró en la casa de Dios, en tiempos del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes sagrados, que sólo podían comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros”. Luego añadió Jesús: “El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado. Y el Hijo del hombre también es dueño del sábado”.

Entró Jesús en la sinagoga, donde había un hombre que tenía tullida una mano. Los fariseos estaban espiando a Jesús para ver si curaba en sábado y poder acusarlo. Jesús le dijo al tullido: “Levántate y ponte allí en medio”.

Después les preguntó:

“¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado, el bien o el mal? ¿Se le puede salvar la vida a un hombre en sábado o hay que dejarlo morir?”. Ellos se quedaron callados. Entonces, mirándolos con ira y con tristeza, porque no querían entender, le dijo al hombre: “Extiende tu mano”. La extendió, y su mano quedó sana. Entonces se salieron los fariseos y comenzaron a hacer planes, con los del partido de Herodes para matar a Jesús.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

  • Indicaciones para la lectura:

Si Jesús realiza en sábado algunos de sus milagros, lo hace no para violar el carácter sagrado del día dedicado a Dios, sino para demostrar que este día santo está marcado de modo particular por la acción salvífica de Dios. (San Juan Pablo II, Audiencia, 9 de diciembre de 1987).

  • Meditación:

El Evangelio de hoy te invita a que te preguntes si las acciones que haces son lícitas o no, y esta pregunta nace como respuesta a los fariseos, quienes se escandalizaron al ver que los discípulos cortaban espigas para alimentarse en día sábado, día en que se prescribía el no hacer nada… En fin, Jesús conociendo los corazones, estando en la sinagoga, pregunta:” ¿Es licito hacer el bien o hacer el mal?”; Jesús, al no encontrar respuesta de sus interlocutores, sana al enfermo.

Pero Jesús te invita a tener una relación más directa con las personas con quienes compartes tu valioso tiempo pues, en esta relación de cercanía, puedes valorar mejor las actitudes de los otros y, con esta donación, podrás ver con los ojos de Dios, a aquel que es capaz de sanar tus heridas y de reestablecer tu salud espiritual y física. Jesús conocía a sus discípulos y sabía que no era ilícito lo que hacían. Cuando conoces a los demás puedes hacer juicios más acertados y cuando haces el bien no hay quien pueda juzgarte. Pregúntate, siempre:” ¿Es licito hacer lo que hago?” Y podrás actuar libremente dando el paso de la ley al amor, y del amor a la plenitud de la ley divina.

  • Contemplación:

Otra controversia del sábado. Marcos cuenta la historia de manera brillante y nos facilita involucrarnos. Visualiza la escena, cuando se reúnen las personas para la oración en la sinagoga. Conviértete en uno de ellos. Mira a las personas, oye lo que están diciendo, observa lo que está pasando, siente la tensión. ¿Curará o no Jesús al hombre con la mano marchita? ¿Quién ganará el argumento, Jesús o los Fariseos? Las emociones van en aumento.

  • Oración final:

Concédeme, Señor, la gracia de actuar con rectitud en cada momento de mi vida.

  • Propósito:

El día de hoy voy a procurar no juzgar a los demás.