Signo de misión, comunión y caridad
A seis meses del inicio del ministerio episcopal del V Obispo de Texcoco, Mons. Carlos Enrique Samaniego López, se anuncia el comienzo de la Visita Pastoral a las parroquias, capillas y rectorías de la diócesis.
Este momento reviste una especial importancia para la vida de cada pueblo, comunidad y familia, pues constituye un verdadero acontecimiento de gracia. En él, el Obispo, como sucesor de los Apóstoles, sale al encuentro del Pueblo de Dios para confirmar en la fe, fortalecer la comunión e impulsar la misión evangelizadora de todos los bautizados.
A la luz de las palabras del apóstol san Pablo, podemos comprender el sentido profundo de este encuentro pastoral: “Porque tengo un gran deseo de verlos, a fin de comunicarles algún don del Espíritu que los fortalezca; mejor dicho, a fin de que nos reconfortemos unos a otros, por la fe que tenemos en común” (Rom 1, 11-12). De este modo, la Visita Pastoral actualiza la experiencia apostólica y se convierte en un espacio privilegiado de encuentro y fortalecimiento mutuo en la vida de la comunidad cristiana.
Fundamento bíblico
La Visita Pastoral encuentra su raíz en la praxis apostólica, en la que los apóstoles, enviados por Cristo, salían al encuentro de las comunidades para anunciar el Evangelio, fortalecer la fe y cuidar la vida de la Iglesia naciente.
a) La misión de confirmar en la fe
“Recorrían las ciudades anunciando el Evangelio y fortaleciendo a los discípulos” (cf. Hch 14, 21-23).
Siguiendo este ejemplo, los apóstoles acompañaban, organizaban y exhortaban a las comunidades a perseverar firmes en la fe, consolidando su vida cristiana.
b) El ministerio de vigilancia pastoral
“Velen por ustedes y por todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo los ha constituido guardianes para apacentar la Iglesia de Dios” (cf. Hch 20, 28).
En continuidad con esta misión, el Obispo ejerce el cuidado pastoral de la Iglesia particular, velando por su crecimiento, fidelidad y comunión.
c) La unidad en torno al Pastor
“Habrá un solo rebaño y un solo pastor” (Jn 10, 16).
La Visita Pastoral es expresión concreta de esta unidad, ya que edifica y fortalece la comunión diocesana en torno a su Pastor.
Fundamento eclesiológico
El Obispo es principio visible y fundamento de unidad en la Iglesia particular, como lo enseña el Concilio Vaticano II: “Entre los diversos ministerios que desde los primeros tiempos se ejercen en la Iglesia, ocupa el primer lugar el oficio de aquellos que, constituidos en el episcopado por una sucesión que se remonta a los orígenes, conservan la tradición apostólica. Así, como atestigua san Ireneo, por medio de aquellos que fueron establecidos por los Apóstoles como Obispos y sus sucesores hasta nosotros, se manifiesta y se conserva la tradición apostólica en todo el mundo” (Lumen Gentium, 20).
Desde esta perspectiva, el ministerio episcopal no solo garantiza la continuidad apostólica, sino que hace visible la comunión eclesial, congregando al Pueblo de Dios en la unidad de la fe, la vida sacramental y la misión.
Naturaleza de la Visita Pastoral
El Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos Apostolorum Successores señala que “la visita pastoral es una de las formas, confirmada por siglos de experiencia, con la que el Obispo mantiene contactos personales con el clero y con los demás miembros del Pueblo de Dios” (n. 220).
En este sentido, la Visita Pastoral es una expresión concreta del ministerio del Obispo, que le permite hacerse cercano a su Iglesia, conocer su realidad y acompañar su caminar. Es, además, una oportunidad privilegiada para reanimar las energías de los agentes de pastoral, reconocer su entrega, alentarlos y consolarlos; así como para convocar a todos los fieles a la renovación de su vida cristiana y a un compromiso más decidido en la misión evangelizadora.
Este acontecimiento se caracteriza por ser eminentemente pastoral, vivido con actitud apostólica, y reconocido como un verdadero acontecimiento de gracia y bendición de Dios para un territorio concreto. Es también un signo de la presencia viva, dinámica y actual de Cristo en medio de su Pueblo, que se manifiesta en una profunda experiencia de comunión eclesial, vivida en clave sinodal, y orientada a la misión, al amor y al servicio.
Derecho y deber pastoral
El Código de Derecho Canónico establece: “El Obispo diocesano tiene la obligación de visitar la diócesis cada año, total o parcialmente” (c. 396 §1). No se trata de una acción opcional o secundaria, sino de una expresión propia y esencial de su ministerio como Pastor, mediante la cual ejerce su cercanía, cuidado y responsabilidad sobre el Pueblo de Dios que le ha sido confiado.
Bajo el lema “Revitalicemos nuestra fe”, nuestro Obispo Carlos Enrique emprende su primera Visita Pastoral a las comunidades parroquiales de la Diócesis de Texcoco, convocando a todos los fieles a vivir este tiempo como un verdadero acontecimiento de fe. Es una oportunidad para renovar el seguimiento de Jesucristo, camino, verdad y vida, y para fortalecer la identidad de una Iglesia que cree, celebra y vive el Evangelio.
La Visita Pastoral se concreta así como un encuentro cercano con las diversas realidades de la comunidad: con los agentes de pastoral, los enfermos, los jóvenes, las familias y las obras que expresan la vida de edificación, santificación y caridad. En cada uno de estos espacios, el Obispo hace visible la presencia de Cristo Pastor que acompaña, anima y envía a su Iglesia en la misión.
Actitudes ante la Visita Pastoral
La Visita Pastoral del Obispo es para cada comunidad parroquial un tiempo de gracia que se vive con júbilo, esperanza y gozo. Es una oportunidad privilegiada para disponerse interior y comunitariamente al encuentro con el Pastor, acogiendo su presencia como signo de comunión y renovación en la fe.
Ante este acontecimiento, se espera que las comunidades asuman las siguientes actitudes:
- Espíritu de fe, que permita reconocer en la Visita Pastoral la acción de Dios, acogiendo con gratitud este encuentro que fortalece la vida cristiana.
- Disponibilidad y transparencia, para presentar con verdad la realidad comunitaria, compartiendo con sencillez los logros alcanzados, los desafíos presentes y aquellas situaciones que requieren atención y acompañamiento.
- Participación corresponsable, de todas las fuerzas vivas de la comunidad, que animan, organizan y sostienen la vida pastoral, favoreciendo un ambiente de comunión y auténtica vivencia sinodal.
- Conversión pastoral, asumida con esperanza, que lleve a acoger los frutos de este encuentro como impulso para renovar la vida parroquial, fortaleciendo la misión evangelizadora en continuidad con el caminar diocesano.
Frutos esperados
Como fruto del camino que realiza el Obispo en comunión con sus Vicarios Episcopales, Decanos y Párrocos, y con el acompañamiento cercano del Vicario Episcopal de Pastoral, se espera que la Visita Pastoral suscite en las comunidades un renovado impulso en su vida eclesial y misionera.
Entre los frutos que se anhelan, destacan:
- Renovación espiritual de la comunidad, fortaleciendo la vida de fe y la experiencia de encuentro con Cristo.
- Fortalecimiento del presbiterio, en su identidad, fraternidad y compromiso pastoral.
- Impulso a una pastoral orgánica, integral, transversal y de conjunto, que favorezca la unidad de criterios y la acción coordinada.
- Crecimiento en la comunión, participación y misión diocesana, como expresión concreta de una Iglesia sinodal.
- Consolidación del proceso evangelizador, en continuidad con el Plan Diocesano de Pastoral.
Como enseña el Documento de Aparecida, “la Diócesis, en todas sus comunidades y estructuras, está llamada a ser una comunidad misionera” (DA 168). En este sentido, la Visita Pastoral fortalece la comunión misionera y anima a las comunidades a vivir con mayor fidelidad su vocación evangelizadora.
De este modo, cada comunidad, al acoger a su Pastor, es bendecida y enviada, fortaleciendo su vínculo con la tradición apostólica, renovando su vida eclesial y revitalizando su fe en el único y verdadero Dios.
Así, la Diócesis, presidida por el Obispo, continúa impulsando una acción pastoral orgánica y renovada, en la que la diversidad de carismas, ministerios y servicios se integra en un mismo proyecto misionero para comunicar vida en el propio territorio (cf. DA 169).
Consecuencias
Mons. Carlos Enrique Samaniego López reconoce con gratitud la trayectoria de 66 años de la Diócesis de Texcoco, así como los esfuerzos realizados en los procesos de reconciliación y fraternidad en todos los ámbitos de esta Iglesia particular. En este contexto, la Visita Pastoral se presenta como una oportunidad privilegiada para constatar y fortalecer el camino de renovación pastoral que, desde el 25 de noviembre de 2006, se impulsa mediante el Plan Diocesano.
La presencia y acogida del Obispo, principio visible y fundamento de unidad, se convierten para la comunidad creyente en una experiencia de gracia que puede ser vivida como un verdadero Pentecostés, renovando la vida eclesial e impulsando un nuevo dinamismo espiritual y misionero.
Asimismo, en el contexto diocesano, la Visita Pastoral se manifiesta como una experiencia viva de comunión, renovación y compromiso social, en la que la promoción de la caridad ocupa un lugar central en el corazón del ministerio pastoral.
Llamado a la renovación
Como respuesta a la conversión que Dios suscita en esta Iglesia diocesana, la Visita Pastoral se configura como un momento privilegiado de discernimiento socio-pastoral, que permitirá al Obispo realizar una lectura de la realidad eclesial y social a la luz del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia.
A lo largo de su caminar, la Diócesis de Texcoco ha asumido opciones pastorales que han orientado un proceso de renovación en fidelidad al Concilio Vaticano II. Este recorrido ha generado criterios, lineamientos y objetivos que se concretan en las distintas etapas del Plan Diocesano de Renovación/Evangelización (PDR/E), llevando a la Iglesia particular a:
- Transitar de una pastoral de conservación a una pastoral decididamente misionera.
- Fortalecer la comunión orgánica, integral y de conjunto.
- Impulsar procesos formativos integrales, en sus dimensiones inicial, común, permanente y especializada, con especial atención a la catequesis, la liturgia, la pastoral de adolescentes, la pastoral juvenil, la pastoral familiar, la pastoral de multitudes y las pequeñas comunidades, así como al fortalecimiento de las diversas estructuras pastorales.
- Promover el compromiso socio-caritativo como expresión concreta de la fe.
En este horizonte, la Visita Pastoral se presenta como una ocasión concreta para actualizar, reavivar y asumir con mayor decisión este proceso de conversión pastoral.
Dimensión social y caritativa en Texcoco
La Visita Pastoral confirmará también la dimensión social de la Iglesia, promoviendo una acción pastoral que integre orgánicamente la caridad en la vida parroquial. Como enseña el Documento de Aparecida, “la caridad no puede reducirse a acciones aisladas, sino que debe ser organizada y transformadora” (cf. DA 384-386).
Ejercicio de sinodalidad diocesana
En continuidad con el camino de la Iglesia universal y en sintonía con el magisterio reciente, la Visita Pastoral se inscribe en el proceso de vivencia sinodal en las Iglesias particulares. Este recorrido del Obispo por las comunidades constituye una práctica concreta de sinodalidad, al propiciar espacios reales de escucha, encuentro y diálogo con las estructuras pastorales, los movimientos, las asociaciones laicales y todos los agentes, favoreciendo así un auténtico discernimiento comunitario.
Comunidad orante
La oración es el fundamento que sostiene y anima la Visita Pastoral. Por ello, se invita a todas las comunidades a disponerse espiritualmente, pidiendo al Señor que, a través del ministerio del Obispo, cada parroquia pueda experimentar lo que proclama el Evangelio: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa” (Lc 19, 9).
