Texcoco, febrero de 2026. El próximo 11 de febrero, la Iglesia Católica en todo el mundo celebrará la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo, una fecha que nos invita a volver la mirada hacia quienes viven la enfermedad, el dolor y la fragilidad, pero no desde la lástima, sino desde la fe, la dignidad y la esperanza.
Este año, la Jornada se vive bajo el lema:
“La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro”, una expresión profundamente evangélica que recuerda que el amor cristiano no huye del sufrimiento, sino que se acerca, acompaña y sostiene al otro, al que sufre.
En comunión con la Iglesia universal, la Diócesis de Texcoco se suma a esta jornada difundiendo el conjunto de materiales pastorales que las Obras Misionales Pontificio Episcopales de México (OMPE), Obra Pontificia de San Pedro Apóstol (POSPA), la Unión de Enfermos Misioneros México (UEM) y la Dimensión Episcopal para la Pastoral de Salud han elaborado para ayudar a las comunidades a vivirla de manera más profunda: el Mensaje del Papa León XIV, cuatro catequesis temáticas, una Hora Santa, la Oración por los Enfermos, el Rosario Misionero, entre otros, todos pensados para iluminar la experiencia del dolor desde la fe.
Las catequesis abordan cuatro dimensiones esenciales del misterio del sufrimiento vivido cristianamente:
el enfermo como testigo de Cristo,
el acompañamiento que genera paz,
la familia como primera escuela de cuidado,
y el enfermo como misionero, cuya oración y ofrecimiento sostienen a toda la Iglesia.
La Jornada conlleva la Celebración de la Unción de los Enfermos, que es un sacramento de consuelo, fortaleza y gracia. Por ello, se invita a todos los fieles a informarse en su parroquia sobre el horario de esta celebración o bien a participar en la Santa Misa con Unción de los Enfermos que se realizará en la Santa Iglesia Catedral de la Inmaculada Concepción de Texcoco, el 11 de febrero a las 12:00 del día.
Asimismo, se exhorta a los fieles, agentes de pastoral y familias a descargar y leer íntegramente tanto el Mensaje del Papa León XIV como las catequesis de la Jornada, para vivir este tiempo no solo como una fecha, sino como un verdadero camino espiritual y comunitario.
En una sociedad que a menudo esconde el dolor, la Iglesia vuelve a decir con claridad: el enfermo no es una carga, es un tesoro; no es un problema, es un rostro de Cristo. Acompañarlo es una obra de misericordia, pero también una escuela de humanidad y de fe.

