Desde 1967 la Iglesia católica celebra Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales (JMCS) a voluntad expresa del Concilio Vaticano II. El domingo anterior a la solemnidad de Pentecostés, que en este año corresponde al 12 de mayo de 2024, fiesta de la Ascensión del Señor, se celebra la edición número 58 de esta Jornada. Un momento propicio para reconocer y valorar el papel de los medios de comunicación en la Iglesia, sobre todo de aquellos que se han dispuesto al servicio del proyecto de Dios. Pero más allá de este reconocimiento, es esencial la reflexión del mensaje que el Papa en turno propone: “Inteligencia Artificial y Sabiduría del Corazón, para una comunicación plenamente humana”.

En el mensaje, el papa Francisco aborda el tema de la Inteligencia Artificial con preocupación porque se “está modificando radicalmente la información y la comunicación y, a través de ellas, algunos de los fundamentos de la convivencia civil. Es un cambio que afecta a todos, no solo a los profesionales”, señaló. Es la manera en que vislumbra el Papa el uso de esta herramienta digital para la actividad de la sociedad en general. Reflexionó sobre las oportunidades y los peligros que esta realidad representa, la cual puede hacer a los medios más eficientes, pero también puede ser causa de desinformación. El Papa advirtió el riesgo de convertir al individuo en una mera base de datos sin voluntad ni libertad, pues al final, esta herramienta mal aplicada, puede poner en riesgo a la humanidad.

Inteligencia Artificial y Sabiduría del Corazón, debe aportarnos una mirada de esperanza, porque en “esta época que corre el riesgo de ser rica en tecnología y pobre en humanidad, nuestra reflexión solo puede partir del corazón humano. Solo dotándonos de una mirada espiritual, solo recuperando una sabiduría del corazón, podremos leer e interpretar la novedad de nuestro tiempo y redescubrir el camino de una comunicación plenamente humana”, expresa en el documento. El Papa también invitó a la sociedad y a los medios de comunicación al servicio de la Iglesia, a crecer en humanidad; a utilizar consiente y responsablemente la Inteligencia Artificial (IA). Propone que sea utilizada con un sentido ético por parte de los medios, como un instrumento al servicio de la inteligencia humana, no al contrario; y exhortó a crear tratados internacionales que promuevan su regulación, y su uso con justicia y equidad, a favor de toda la humanidad.

Finalmente, el Santo Padre afirmó en su mensaje para esta 58 JMCS que: “La respuesta no está escrita, depende de nosotros. Corresponde al hombre decidir si se convierte en alimento de algoritmos o, en cambio, sí alimenta su corazón con la libertad, ese corazón sin el cual no creceríamos en sabiduría”, es decir, depende de los valores que cada uno tenga, de la libertad del corazón, de la capacidad de discernimiento y de la actitud objetiva y propositiva que cada uno exprese, para hacer vida este mensaje, y que la IA sea aplicada para salvaguardar el bien común.