Por Mons. Juan Manuel Mancilla Sánchez, Obispo de Texcoco

“Yo Soy el Buen Pastor”

Queridas hermanas, mis queridos hermanos, todos los fieles de nuestra querida parroquia de la Puri, seminaristas muy queridos, hagamos de este momento la experiencia más íntima de los últimos días, de estos tiempos, y pongámonos en los brazos del Buen Pastor; tal vez algunos necesitamos colocarnos sobre sus espaldas, en sus hombros, pero todos cabemos, tenemos un lugar muy especial, concreto, personal, en la persona del Buen Pastor.

Y el Buen Pastor lo primero que procura es la casa, es el recinto, y luego que sus ovejas salgan, caminen, vuelvan a entrar, pero que encuentren pastos ‒por eso es pastor‒ porque da los pastos, da la paz, del alimento, da la seguridad, la fortaleza, agua fresca, busca los mejores manantiales de agua pura, esa ya la recibimos nosotros desde el bautismo; y tengamos una experiencia en donde verdaderamente somos acogidos, valorados, recibidos ¡como vengamos! todos somos diferentes, y hay veces que andamos muy alegres y entusiastas, hay veces que traemos mucha paz, hay veces que traemos muchas penas; sé que también familias de nuestra querida Puri trae penas, sé que también en la Puri hay enfermos, personas que sufren, pues pensamos en ellos, el Obispo y su sacerdotes siempre hacen oración por los enfermos, por los que sufren, y pues hagamos esa familia de los hijos de Dios

Damos un camino sencillo sobre lo que es el ministerio, el servicio del Buen Pastor; ojala a ustedes y a mí nunca se nos olvide esto: ¿por qué es bueno? ¡porque da la vida!: Él no arrebata, Él no le quita nada a nadie; Cristo nunca desmanteló nada, ni a nadie, Cristo no le quitó nada a nadie; al contrario, los que no tenían paz les dio paz, los que no tenían salud les dio la salud, los que vivían en la ignorancia recibieron la verdad y la sabiduría infinita; decía San Pedro: pasó la mano tendiendo la mano a todos, ayudando a todos a toda hora, Dios estaba con Él. Cuánta gente no ha tenido esa experiencia de que ha sido levantada, que ha sido sanada, que ha sido integrada a ese ambiente precioso de Cristo; Él da la vida, siempre te dará la vida, te dará el perdón, siempre te dará la paz, y por eso hoy sintamos esa presencia preciosa del Buen Pastor, que ha dado la vida y está dando la vida por nosotros, e intercede incluso, hoy con el Padre Celestial.

Otro aspecto bonito del Buen Pastor es que nunca se va, nunca abandona, no descuida a los que Dios le ha confiado; por eso el mismo San Juan dice cuando fue crucificado, que a Él, a todos los demás ajusticiados le rompían las espinillas porque en la noche podían pues revivir, sus familiares se los podían llevar y huían, huían; ¡Jesús no va a huir! por eso a Él no hubo necesidad de romperle las espinillas, no huye, no se va, no abandona.

Tercera característica muy fuerte que, ustedes y yo podemos contemplar en este Señor Jesús Buen Pastor: ‘conoce′ conoce, se interesa, se acerca, dialoga, escucha, recoge, lo que hay en las almas, en las personas, en las familias, y tiene la iniciativa de ayudar, tiene la iniciativa de favorecer a las personas, y establece unas relaciones indestructibles, constructivas, porque su conocimiento es profundo, y sabe que las personas valen hoy y siempre, y por eso nos resucitará, porque Él nos cubrió con un amor perfecto, y no dejará que se pierda ni un cabellito, ni una partícula, ni absolutamente nada de tu cuerpo; y por eso pues nosotros tenemos esa gracia, esa felicidad de acercarnos y de haber entrado al ambiente, al círculo del Buen Pastor.

Bueno, tratando de hacer un resumen como Cristo, a imagen de Cristo, la Iglesia, las comunidades, la Patria, necesita hoy mucho, personas ‘imagen de Cristo′ o cristianos que como Cristo sepan dar la vida, que como Cristo no abandonen su familia, sus comunidades, su fe, su patrimonio ‘no irse′, sino resguardar, cuidar, no vivir a capricho, sino en generosidad. Y tercera característica: fortalecer a través del conocimiento, fortalecer el amor, y ese servicio esa capacidad de ayudar a nuestros semejantes, como lo ha hecho Jesucristo.

Quiero también junto con ustedes pensar en este momento, como en el momento en que nace Cristo, desde que nace; bueno decía San Mateo: “Jesús nació en Belén de Judá, en tiempos del Rey Herodes” significando que Dios ya tenía el ‘Pan de Vida′ para el pueblo; pero también hay este aspecto: Jesús nació entre pastores, junto con los pastores que velaban, protegían, cuidaban ‒incluso en la noche sus rebaños, por turnos, para no descuidar absolutamente nada‒ Cómo necesitamos pues, esa figura dulce del Buen Pastor que en el momento que menos esperemos se convierte en “cordero”, cordero inocente, cordero sacrificado, con tal de que ya nadie sufra, nadie muera, nadie sea rechazado y echado fuera.

Pues felicidades mis queridas hermanas, mis queridos hermanos, y hoy al contemplar a este Cristo Buen Pastor ‒aquí precisamente en su casa grande‒ ojalá nosotros tuviéramos ese deseo de ser mejores cristianos, de aprender más de Cristo, de conservar las características de Cristo en la vida cotidiana, de todos los días, para que como decía: “He venido para que tengan vida, y la tengan abundante”. Pido a Nuestro Señor, junto con mis sacerdotes que la parroquia de la Puri, y que en la parroquia de la Puri haya vida, haya vida en abundancia, vida feliz, vida dichosa, vida tranquila, vida próspera. Así sea.