Con motivo de la Solemnidad de la Ascensión del Señor y en el marco de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, nuestro Señor Obispo reflexionó sobre la misión de la Iglesia de hacer presente a Cristo en el mundo a través del testimonio, la evangelización y la comunicación del Evangelio.

Durante su homilía destacó que la Ascensión no significa la ausencia de Jesús, sino una nueva manera de permanecer con su pueblo: “Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”. Subrayó que hoy Cristo sigue actuando a través de sus discípulos, llamados a prolongar su obra salvífica mediante la oración, el anuncio del Reino y el servicio a los más necesitados.

En este contexto, reconoció también la labor de los comunicadores católicos y recordó que la comunicación es una dimensión fundamental de la acción pastoral de la Iglesia, no reducida únicamente a las redes sociales, sino vivida especialmente en el encuentro personal y el testimonio cotidiano.

Asimismo, hizo un llamado a construir una cultura que no descarte a nadie, inspirados en Cristo que “vino a asumirlo todo y a redimirlo todo”. En sintonía con el Día Mundial del Reciclaje, se presentó además una iniciativa pastoral para promover huertos urbanos elaborados con materiales reutilizables, como signo concreto del cuidado de la casa común y de una cultura de responsabilidad social y ambiental.

La celebración concluyó con la invitación a vivir como verdaderos testigos de Cristo Resucitado en medio del mundo.

Mons. Carlos Enrique Samaniego López – VII Domingo de Pascua

Homilía del Domingo de la Ascensión del Señor

Vamos a acercarnos al misterio de la Ascensión y a dos propuestas para vivir este misterio. La Ascensión se narra al final del Evangelio de san Mateo y también al final del Evangelio de san Lucas, cuando concluye la vida terrena del Señor Jesús y Él asciende a los cielos. Fíjense que hasta ahí es la primera parte del Evangelio de san Lucas. Es Jesús que ha sido conducido todo el tiempo por el Espíritu Santo.

Pero viene la segunda parte del Evangelio de san Lucas, que comienza en la Ascensión del Señor. Esta segunda parte se llama Los Hechos de los Apóstoles. Y es ahí donde comienza ese libro también con la Ascensión. Así como en algunas películas, así como acaba la primera parte, así comenzaba la segunda parte para que recordáramos en qué se había quedado la trama. Así es el Evangelio de san Lucas: acaba con la Ascensión y, en la segunda parte, Los Hechos de los Apóstoles, comienza con la Ascensión.

Nosotros podemos acercarnos a este misterio pensando que el Señor Jesús subió al cielo y se despidió de los apóstoles. Y esta no es la esencia de este misterio. Como si fuera un globo el Señor Jesús: se va, se va, se fue… allá subió a los cielos. Más que una despedida es una nueva manera de estar presente el Señor. Jesús subió a los cielos y ahora se va a quedar de una manera distinta a la terrenal. Estaba antes sujeto al espacio y al tiempo; ahora estará de otra manera.

Ha querido asociar su Ascensión al testimonio de los discípulos. Por eso, cuando sube a los cielos, les dice: “Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo. Ustedes serán mis testigos, primero en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta los últimos confines del mundo”. “Yo estaré con ustedes siempre”, es una inclusión en el Evangelio que escuchamos de san Mateo, así acaba diciendo: “Yo estaré con ustedes todos los días”. ¿Cómo comenzó el Evangelio? Diciendo que Jesús era el Emanuel, que quiere decir Dios con nosotros. Él seguirá presente aquí.

¿Y cómo seguirá presente? A través del testimonio de los apóstoles, de sus discípulos, a quienes les enviará el Espíritu Santo para que esto sea una realidad y puedan ser ellos testigos del amor de Cristo en el mundo. Se ha querido quedar en el testimonio de los discípulos.

Entonces, los discípulos deben recordar cómo vivió Jesús de continuo, para que también ellos puedan prolongar su misma obra salvífica y hacerlo presente. Y por ello, en primer lugar, miraban a la Virgen María; ella era muy parecida a Jesús o, mejor dicho, Jesús era muy parecido a la Virgen María. María es como nostalgia de Dios. María les recuerda a Jesús.

Como ella concibió sin concurso de varón, ¿se habían puesto a pensar en esto?, que entonces los ojos de Jesús eran los mismos ojos de la Virgen María, sus labios, su nariz. Se parecían mucho físicamente y entonces los apóstoles, al mirarla a ella, les recordaba mucho a Jesús y más porque habían convivido y ella era perfecta y modelo de discípulos.

Ellos tenían que recordar qué hacía Jesús en una jornada tipo. ¿Qué hacía Jesús? Se levantaba temprano a orar, anunciaba el Reino de Dios y curaba a los enfermos. Y eso comenzaron a hacer los discípulos para prolongar la presencia de Jesús en todo rincón, en cada espacio, en todo tiempo, hasta nuestros días. Es lo que hace la Iglesia: hace oración, anuncia el Reino de Dios y atiende las necesidades más apremiantes de los afligidos. Seguimos siendo la presencia de Cristo. Esta es la nueva manera de estar del Señor Jesús.

Esta sería la primera propuesta que les hago el día de hoy: que tomemos conciencia de que nosotros continuamos la obra del Señor, haciendo presente su ser y su quehacer.

Y es aquí donde recordamos esta Jornada Mundial de las Comunicaciones. Estamos llamados todos a comunicar los valores del Evangelio. En cada diócesis del mundo hay un departamento de comunicación, comunicación interna y también comunicación ad extra, para anunciar el Evangelio, porque la comunicación es columna vertebral de toda la acción pastoral de la Iglesia.

No estoy diciendo redes sociales; sería reducirlo. Estoy diciendo que tenemos que aprender a comunicar el Evangelio y las redes sociales también ayudan a ello. El día de hoy se está transmitiendo esta Eucaristía gracias a los comunicadores. Por allá está Abril con una cámara, allá está Samuel manejando esta cámara con la tecnología para que llegue el Evangelio a otros lugares. El día de hoy nuestro reconocimiento también a todos los comunicadores profesionales que nos ayudan con su ciencia para que llegue el Evangelio de estas maneras. A ellos nuestra felicitación, gratitud y también les damos un aplauso de felicitación. Gracias.

Y sigue siendo válido comunicar el Evangelio haciendo una cartulina fluorescente, pegada en la papelería, pegada en la tortillería, anunciando las reuniones que tenemos de formación cristiana y, sobre todo, a través de la comunicación de uno a uno.

La segunda propuesta para vivir este misterio de la Ascensión es el hecho de que Jesús subió al cielo. El día de hoy lo profesamos en el Credo: “subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre”.

Decía el Papa Benedicto XVI, en el libro Jesús de Nazaret —tiene dos tomos—, en el segundo tomo, dice que ya estamos sentados nosotros a la derecha del Padre, porque Él vino, se encarnó el Hijo de Dios, la segunda Persona de la Trinidad. El Espíritu se encarnó en el seno purísimo de la Virgen María, tomó nuestra carne, la asumió, la hizo suya y la elevó a los cielos con su Ascensión. Asumió nuestra naturaleza.

Imaginemos por un instante un reloj de arena. Afuera del reloj, Dios Creador. En la parte de la tapa podríamos poner a los ángeles ya como creación. “Por Él fueron creadas todas las cosas, terrestres y celestes, visibles e invisibles”. Y vienen los nombres de las categorías de ángeles: tronos, dominaciones, principados, potestades. Todo fue creado por Él y para Él. Él es anterior a todo y todo se mantiene en Él.

Él creó a los ángeles y luego vamos descendiendo en ese reloj de arena y sigue el hombre y dice la Biblia: “Lo hiciste poco inferior a los ángeles”, pero criatura, pero a imagen y semejanza de Dios. Luego se va ampliando la cintura del reloj de arena y vienen los animales, los vegetales, los minerales. El ser humano es síntesis de toda la creación. Viene todo de la creación.

Por eso el Hijo, cuando se encarna, asume toda la naturaleza y la va a elevar a la derecha del Padre. Ya estamos sentados a la derecha del Padre. Ahora hay un elemento nuevo en la Trinidad y es nuestra humanidad.

Lo recordamos en el ofertorio cuando el sacerdote pone un poco de agua al vino. No es para rebajar el vino, es simbólico. El sacerdote dice: “El agua unida al vino sea signo de nuestra participación en la naturaleza divina de aquel que ha querido compartir nuestra condición humana”. El Hijo de Dios vino a asumirlo todo, a redimirlo y a elevarlo a la derecha del Padre. Por eso ya estamos sentados a la derecha del Padre.

Y vino a asumir a todos, a todo el ser humano. No importa su condición social, no importa su raza; Él no es como nosotros, que a veces descartamos. Hay mucho descarte, decía el Papa Francisco. Se descarta a los niños, no se les recibe. Cuando van a ver los departamentos, los matrimonios jóvenes descubren que solo hay dos habitaciones o una. No hay espacio para los niños. El mundo no los está recibiendo. No están naciendo. “Una generación que mata a sus niños no tiene futuro”, decía el Papa Juan Pablo II en su tierra natal. Entonces el aborto es una manera de descartar.

También se descarta a las personas con cualidades diferentes. Se les descarta. Se descarta a las personas mayores. Ah, pero se les tiene ahí porque se vive de su pensión muchas veces. Se descarta a los migrantes, se descarta a los jóvenes cuando no se les dan oportunidades. Hay mucho descarte, pero para Cristo todos somos necesarios. Es Cristo restaurador. Viene a crear una nueva humanidad. Él no descarta a ninguno.

Y esta es la nueva manera que yo les propongo el día de hoy de vivir el Evangelio. Porque decía san Ireneo: “Todo lo que es asumido es redimido”. Él nos enseñó que no hay que descartar a nadie.

El Papa Francisco escribió un libro muy poco conocido. Los reto a que lo busquen; es muy difícil encontrarlo. Se llama Mi idea de arte. Y ahí habla él de su artista favorito. Se llama Alejandro Marmo, argentino. Es un migrante y dice que ese hombre, de los fierros viejos, hace obras de arte. No desecha nada, no descarta nada. Y dice el Papa: así es Cristo, no descarta a nadie.

El día de hoy es el Día Mundial del Reciclaje y queremos nosotros también reciclar, queremos también reducir, queremos nosotros reutilizar y por eso queremos proponerles que se haga un “huerto urbano” en tu casa, que hagamos ejercicios también del cuidado de la naturaleza, que no descartemos lo material, la comida, etcétera, pero pensando siempre en que no hay que descartar al ser humano, porque el Señor nos enseñó cómo de todo aquello que consideramos a veces desechos, desperdicio —se oye muy feo— humanos, pero es que esa es la realidad. Él, para Él, nadie, nadie queda fuera del proyecto de Dios y viene a crear una nueva humanidad.

Quisiera que la madre Lucía nos hablara un poco de esta obra significativa que queremos hacer en todas las parroquias, en todos los sectores, en todos los hogares.

Intervención de la Hna. Lucía Méndez, RAJ:

La Pastoral de Multitudes, como cada mes, revisa una situación problemática que haya en nuestra diócesis y, a partir de ahí, queremos juzgarlo a la luz de la Palabra y proponer una acción. En esta ocasión meditamos en esta situación que hay en el país, específicamente en nuestra diócesis: toda la cantidad de basura que vamos generando. 25 millones de basura generamos al año como país.

Entonces, queremos ver a la luz de la fe cómo hay cosas que nosotros desechamos y que todavía podemos reutilizarlas, reusarlas, darles una segunda vida.

La propuesta es crear un huerto urbano a partir de materiales desechables, a partir del PET, de esos refrescos que nos tomamos y que tiramos de inmediato a la basura. A partir de esos materiales poder crear algo nuevo, poder crear un huerto urbano.

Para esto formamos algunos kits de semillas que vamos a estar entregando a las familias que se quieran sumar a este proyecto de hacer nuevas las cosas, de ayudarle al Señor a cuidar la casa común. Reina va a estar entregando estos kits. Las familias dan su nombre, sus datos, para que posteriormente nos envíen fotografías como testimonios de que queremos cuidar nuestra tierra.

Y también va a haber un grupo de ingenieros que, si a alguien le queda alguna duda de cómo puedo crear mi huerto urbano, les van a estar explicando, les van a estar orientando. Estos huertos urbanos los pensamos con PET porque generalmente las casas en la ciudad son pequeñas, pero sí se puede crear a partir de estos materiales.

Para esto, dos ingenieras, dos doctoras ingenieras, Lesli y Viviana, nos hicieron una guía. Generosamente nos escriben esta guía para que también les entreguemos a las familias la guía de cómo formar tu primer huerto urbano reutilizando materiales desechables, volverles a dar una segunda vida.

Y pues la propuesta es esa: reducir nuestro consumo. Hay cosas que compramos y que no necesitamos, reutilizarlas y reciclarlas.