Con información de Gloria García González, comunicadora parroquial de San Miguel Arcángel, Chiconcuac.
Cada año, el pueblo de Chiconcuac, Estado de México, celebra fervorosamente la fiesta patronal en honor a San Miguel Arcángel, una de las festividades más esperadas por sus habitantes. Los preparativos se realizan con gran entusiasmo, como una de las tradiciones que, año con año, refuerzan la devoción y la unidad de la comunidad.
Desde 1981, la procesión por las principales calles de Chiconcuac ha sido uno de los momentos centrales de esta celebración, y la inclusión de carros alegóricos en 1983 marcó un nuevo capítulo en esta venerada fiesta. Los estandartes y la imagen de San Miguel Arcángel recorren las calles, decoradas con flores y globos, manifestando de esta manera su amor y gratitud al Príncipe de la Milicia Celestial.
Un Pueblo Unido por la Fe
A lo largo del año, en Chiconcuac, se elige a un mayordomo, quien, junto con un equipo de 11 personas, se encarga de la organización de todos los eventos que giran en torno a la celebración. Las tareas van desde la limpieza y decoración del templo hasta la organización de misas, rosarios y la procesión, sin dejar de lado los detalles más festivos como la música y los fuegos pirotécnicos.
El Novenario es un momento donde los fieles se reúnen para la oración y la posterior convivencia, se convierte en una muestra de fe compartida que fortalece los lazos entre los miembros de la comunidad.
Veneración y Gratitud a San Miguel Arcángel
Cada 28 de septiembre, Chiconcuac recibe a devotos de diversas comunidades, quienes llegan para cumplir sus promesas o agradecer por favores recibidos. San Miguel Arcángel, conocido por su intercesión milagrosa, es una figura de gran devoción para los fieles, quienes llevan ofrendas florales y adornos en señal de gratitud.
La celebración inicia en la madrugada del 29 de septiembre con el repique de campanas y una salva de cohetes. La tradicional misa de «cuelga» a las 6:00 a.m. marca el comienzo de un día lleno de actividades religiosas y culturales. Las mañanitas a San Miguel, acompañadas por bandas musicales y artistas de renombre, llenan el ambiente de alegría, este año destacando la presencia de figuras como El Bebeto, Cadetes de Linares y Banda El Mexicano.
Una Tradición que Fortalece los Lazos Comunitarios
Una de las tradiciones más apreciadas de esta festividad es la procesión de los estandartes, iniciada en el año 2000 por el entonces párroco Enrique Buendía Castro. En este evento, los barrios y comunidades de San Miguel Chiconcuac, San Pedro, San Pablito, entre otros, se unen en una peregrinación en la que San Miguel «visita» a los suyos. Esta tradición simboliza la unidad de la comunidad bajo la protección del arcángel.
Las calles se visten de alegría y color, mientras los feligreses decoran sus hogares y acompañan a su santo patrono, seguros de su intercesión poderosa. «La fe mueve montañas», es una frase recurrente entre los asistentes, quienes año con año participan con devoción y esperanza.
Este año el cierre de la festividad estuvo marcado por la solemne Eucaristía, presidida por el párroco José Bonifacio Márquez Pat, junto a autoridades eclesiásticas como el Vicario del Clero, Pbro. Salustio Santamaría, y el Vicario General, Pbro. Jonathan Efrén Calete Vargas. Al finalizar, se llevó a cabo la tradicional procesión, donde los carros alegóricos y los estandartes recorrieron las calles, acompañados por la música de la Banda Filarmónica Calmimilolco.
La jornada culminó con un gran convivio, donde se vive la alegría, el fervor y la gratitud hacia San Miguel Arcángel. «¡San Miguel Arcángel, cúbrenos y protégenos con tus divinas alas!», es el grito de los corazones de los fieles, quienes confían en la protección y el amparo de su santo patrono.
