Con un profundo espíritu de fe y esperanza, la Diócesis de Texcoco recibió la imagen peregrina de Nuestra Señora de Guadalupe, plasmada en un ayate con dimensiones semejantes a la Sagrada Imagen del Tepeyac. Este acontecimiento marca el inicio de una peregrinación que busca renovar la fe en Dios a través de la Madre de su Hijo, y al mismo tiempo, abrir nuevos horizontes para comenzar a trabajar en la reconstrucción del tejido social y eclesial de nuestras comunidades.
La celebración tuvo lugar en la Santa Iglesia Catedral de Texcoco, donde Mons. Juan Manuel Mancilla Sánchez, acompañado del presbiterio diocesano, presidió la solemne Eucaristía de entronización. En un ambiente de oración, canto y unidad, se encomendó a la Virgen Morena la misión de caminar con su pueblo diocesano, alentando el proceso sinodal y animando a todos a vivir con esperanza el camino hacia el gran jubileo de los 500 años del Acontecimiento Guadalupano (1531–2031).
La imagen peregrina permanecerá nueve días en cada comunidad parroquial, donde será acogida con celebraciones, momentos de oración y diversos actos de fe. Durante tres años recorrerá toda la diócesis, visitando los pueblos, barrios y colonias, para que cada familia pueda experimentar la cercanía maternal de María y renovar su compromiso cristiano.
Con esta iniciativa, nuestra Iglesia Diocesana de Texcoco se une a la Novena Internacional Guadalupana, una preparación espiritual que involucra a todas las diócesis del continente americano en un itinerario de oración y misión, rumbo al año 2031, cuando se conmemoren los cinco siglos del mensaje guadalupano que transformó la historia de nuestro pueblo.
La entronización de la tilma peregrina no solo es un signo de devoción, sino también una invitación a vivir la fe con alegría, unidad y esperanza, confiando en que la Madre de Dios seguirá acompañando a sus hijos en la construcción de una sociedad más fraterna, justa y solidaria.
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