En el mensaje pascual Urbi et Orbi, pronunciado desde la Plaza de San Pedro, el Santo Padre León XIV proclamó con firmeza la alegría central de la fe cristiana: ¡Cristo ha resucitado! Esta certeza, afirmó, es la fuente de la esperanza que el mundo necesita en medio de los conflictos, el sufrimiento y la incertidumbre.

El Papa recordó que la Resurrección no es un acontecimiento aislado del pasado, sino una fuerza viva que transforma la historia y abre caminos de reconciliación. La Pascua es victoria del amor sobre el odio, de la vida sobre la muerte y de la luz sobre la oscuridad.

En su mensaje dirigido “a la ciudad y al mundo”, el Papa elevó una oración por las naciones afectadas por la guerra, la violencia y la injusticia, e invitó a los cristianos a convertirse en constructores de paz, promotores del diálogo y testigos de misericordia en cada realidad concreta.

Subrayó que la alegría pascual impulsa a la Iglesia a salir al encuentro de los más vulnerables, llevando consuelo a quienes sufren y anunciando que nadie está solo, porque el Señor resucitado camina con su pueblo.

Como Diócesis de Texcoco nos unimos a esta proclamación universal de esperanza, renovando nuestra fe en Cristo vivo y reafirmando nuestro compromiso de ser comunidades misioneras que, con obras y palabras, anuncien que la vida ha vencido y que en el Resucitado siempre es posible renovarnos para caminar juntos y comenzar de nuevo.