Texcoco, Méx., 18 de febrero de 2026. —  Con la celebración del Miércoles de Ceniza, las comunidades parroquiales de la Diócesis de Texcoco dieron inicio al tiempo de Cuaresma, participando en la Eucaristía y en el rito de la imposición de la ceniza como signo visible de conversión y renovación espiritual.

Desde primeras horas del día, templos y capillas se vieron concurridos por fieles que, en un ambiente de oración y recogimiento, respondieron al llamado de la Iglesia a volver el corazón a Dios.

En comunión con el Mensaje de Cuaresma 2026 del Papa León XIV, en las celebraciones se insistió en que este tiempo no puede vivirse como una costumbre más. El Santo Padre ha señalado que el ayuno, la oración y la limosna solo tienen sentido cuando brotan de un corazón dispuesto a cambiar de verdad, a reconciliarse y a renovar su esperanza.

En la Santa Iglesia Catedral, Mons. Carlos Enrique Samaniego, Obispo de Texcoco, durante la homilía de este día, invitó a asumir la Cuaresma con seriedad espiritual. Recordó que la ceniza no es un gesto exterior, sino un llamado concreto a revisar nuestra vida, nuestras relaciones y nuestras prioridades. Exhortó a no dejar pasar estos cuarenta días sin dar pasos reales hacia la reconciliación y la conversión.

En las distintas parroquias de la diócesis se vivió un ambiente de recogimiento y participación activa. Las imágenes enviadas por las comunidades muestran una Iglesia viva, que ora unida y que responde al llamado del Señor con fe sencilla y firme.

Un camino que recorremos juntos

En la Diócesis de Texcoco queremos que esta Cuaresma sea un tiempo auténtico de renovación. No caminamos solos. Somos Iglesia que escucha, que acompaña y que aprende a caminar unida.

Este inicio cuaresmal es también una oportunidad para fortalecer lo que somos: una Iglesia llamada a ser Casa y escuela de Comunión, donde cada persona se sienta acogida y acompañada en su proceso de conversión.

Que estos cuarenta días venideros nos ayuden a crecer en unidad, a reconciliarnos sinceramente y a prepararnos para celebrar la Pascua con un corazón verdaderamente renovado.

La Iglesia en Texcoco ya comenzó el camino. Sigamos adelante, juntos.

¡Cristo Vive!